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Movimiento Juvenil Huellas

  Presentación

En Huellas somos una familia de jóvenes de diferentes partes del país que desde nuestras realidades creamos espacios de vida, liderazgo y solidaridad. Reconocemos nuestra humanidad y la ponemos al servicio de lo demás, especialmente los más vulnerables, teniendo a Jesús como guía y amigo; sus huellas son las que seguimos.

Somos

Somos movimiento porque nosotros los jóvenes llevamos el liderazgo de Huellas y buscamos contagiar a los demás de nuestra energía para entrar en acción y movilizar sueños, no solo en nuestros integrantes, sino en nuestras respectivas comunidades. Crecemos a la par de Huellas, nuestra vida es movimiento y estamos en constante evolución por etapas.

Somos movimiento juvenil porque somos conscientes que dentro de nosotros se encuentra una gran fuerza que trae la
juventud. Nuestra potencial lo podrás encontrar en la alegría, en el poder de los sueños y en asumir muchos retos sin paralizarnos por el riesgo. Tenemos mucho por aprender, sí ...pero nuestras mentes y corazones están dispuestos a vivir cientos de experiencias enriquecedoras para nuestra vida.

Somos movimiento juvenil cristiano-Huellas porque la vida de Jesús es nuestro faro; sus enseñanzas y sus palabras son luz para descubrir nuestra misión personal en el mundo. Es por esto que recibimos a Jesús como nuestro gran amigo pues es Él quien nos lleva a encontrarnos con la acción
de Dios, ¿por qué Huellas? porque son las huellas de Jesús las que seguimos para vivir y actuar día a día.

Etapas

La formación grupal y el acompañamiento personal de los huellistas están divididos por etapas con diferentes experiencias de la siguiente forma:

Huellas Blancas (12 a 14 años): Este es nuestro punto de partida. Aquí tenemos nuestras primeras experiencias de amistad y fe. Aprendemos del respeto y del cariño para hacer mejor las cosas en mi colegio, en mi casa y en mi comunidad. Tenemos un amigo en común que es Jesús y lo voy descubriendo poco a poco dentro de mí.

Huellas Rojas (13 a 15 años): Seguimos caminando y nuestras huellas se convierten en rojas. Nuestros aspectos físicos y psicológicos han cambiado: hemos crecido y mi cuerpo no es el mismo. En mi mente comienzan a nacer nuevos gustos y mi sexualidad se está desarrollando. Con tantos cambios, nos proponemos a reconocernos y querernos tal cual somos. Sigo conociendo a Jesús, mi gran amigo, por medio de San Ignacio de Loyola, otro buen amigo.

Huellas Verdes (14 a 16 años): Llevamos dos años en el camino y nos encontramos a mitad del recorrido de formación. Seguimos en el reconocimiento de mis cualidades y defectos, pero también aprendo sobre mi país y su realidad: costumbres, tradiciones y problemas. En este punto comenzamos a orientar lo que será nuestra vida a partir del ejemplo de Jesús, San Ignacio y Francisco Javier.

Huellas Azules I (15 a 17 años) y II (16 a 18 años): Son dos etapas en donde nuestro camino toma el rumbo del servicio. Con el pasar de los años nuestro liderazgo se ha vuelto más fuerte. Conocemos mucho mejor la espiritualidad ignaciana y a partir de allí tomamos decisiones para transformar realidades de injusticia. Guiamos a las huellas blancas y rojas, para que sigan los pasos del primer caminante: Jesús.

Huellas Doradas I, II y III (17 a 23 años): Llegamos a la última parte de este camino y eso nos da la responsabilidad de consolidarnos como comunidad. Hemos recorrido juntos un largo recorrido y es tiempo que comencemos a tomar nuevos caminos desde una perspectiva humana y cristiana. Dentro de nosotros está la formación ignaciana que nos lleva a vivir en comunidad y servicio por medio de dos tipos de apostolado: dentro del movimiento o en la generación de proyectos con otras organizaciones

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