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  Camino Claver, metáfora de la vida humana

El pasado viernes, los 65 peregrinos que abrazaron la invitación de hacer el Camino Claver, finalizaron su recorrido, de una semana y más de 130 kilómetros, por los pueblos de Cundinamarca y Boyacá que fueron testigos del itinerario espiritual que ofrece esta experiencia de la Red Juvenil Ignaciana Colombia.

“Hoy comienzas algo más que una caminata. Emprendes una peregrinación interior que debe llevarte a hacer frente a preguntas importantes de tu vida, aún si no tienen respuestas definitivas.” Fue la frase con la que los 53 jóvenes ignacianos y los 12 jesuitas que los acompañaron emprendieron el camino que los llevó de Suesca a Villa de Leyva, pasando por Cucunubá, Guachetá y Ráquira.

Camino Claver no consiste tanto en recorrer a pie y con otros los caminos de nuestro país, como en abrazar la experiencia de salir de las seguridades y certezas de lo cotidiano y emprender la marcha para poder conocerse más a sí mismo y encontrarse con el Dios siempre mayor, a ejemplo de Ignacio, el peregrino.

Somos seres en camino y, como lo ha dicho en varias ocasiones el Papa Francisco, “el camino es una metáfora que revela el sentido de la vida humana, de una vida que no es suficiente en sí misma, sino que anhela algo más”.

Para Yamid Castiblanco, S.J., promotor vocacional jesuita, Camino Claver fue “una oportunidad única para descubrir a Dios en las personas con las que se camina en medio de sus preguntas, miedos, sueños, historias de vida, así como en los maravillosos paisajes de una Colombia que cada día amo más. En el cansancio físico, se trata para mí también de conocerme mejor y orar corporalmente mis límites y pasos en la vida.”

“Camino Claver 2018 fue una experiencia para nutrir mi espiritualidad, fortalecer mi relación con Dios, conmigo misma y con otros construyendo comunidad. Me permitió descubrir a Dios en mi cotidianidad y reconocer su inmenso amor por mi, agradecer por mi vida y profundizar en mi misión en este mundo” afirma Laura Rodríguez, joven ignaciana de la Universidad Javeriana Bogotá.

José Carlos Mantilla, exalumno del Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga, afirma que Camino Claver “fue una oportunidad de encuentro con otros jóvenes ignacianos de la Provincia. Encuentro que me produjo un estado de consolación muy profundo al permitirme reconocer cuántos somos los jóvenes que queremos caminar nuestro país como apuesta por la paz y que, a pesar de estar en diferentes lugares, podemos establecer lazos de amistad en tan poco tiempo porque hablamos un lenguaje común y le apostamos a un mismo fin: ser más para servir mejor”.

Caminar, en definitiva, exige una continua conversión. Puede que nos atemorice lanzarnos a la aventura y prefiramos la tranquilidad de lo conocido. Sin embargo, allí, en lo cómodo y seguro, quizá no estamos realmente abrazando la paz y la alegría a la que nuestro corazón aspira.

¡Nos vemos en el Camino!

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