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  Carnaval #PazandoEsperanza: Cierre del Proceso del 9 al 9 en Bogotá

El pasado 19 de septiembre se realizó el cierre del Proceso del 9 al 9 en Bogotá con una movilización por el Eje Ambiental. El recorrido que inició en el Parque Germania y finalizó en la Plazoleta del Colegio Mayor de San Bartolomé. Los Jóvenes Ignacianos participantes se encontraron y caminaron juntos para conmemorar el Día Nacional de los Derechos Humanos y la fiesta de San Pedro Claver.

El 19 de septiembre nos reunimos 130 jóvenes de nueve colegios de Bogotá, de la Compañía de Jesús, Fe y Alegría, la Fundación Proterra, el Servicio Jesuita a Refugiados y la Red Juvenil Ignaciana para movilizarnos a través de un Carnaval que tuvo por nombre #PazandoEsperanza?. Por medio de este deseo de encontrarnos y caminar juntos, quisimos además conmemorar el día nacional de los derechos humanos y la fiesta de San Pedro Claver. Esta iniciativa enmarcada en el Proceso Del 9 al 9 “Quiéreme bien, herédame la paz”, buscó movilizar a los jóvenes bogotanos y visibilizar sus apuestas y acciones de paz desde la cotidianidad en sus entornos más cercanos.

El encuentro comenzó en la plazoleta Germania, allí poco a poco fueron llegando estudiantes con sonrisas, pancartas, tambores y energía ilimitada para el compartir del día. El Padre Stivel Toloza, S.J., dio inicio a la actividad, animando a los jóvenes a reconocer que han sido muchos los gestos y acciones concretas que se han realizado a favor de la paz. En esa medida, recordó el director de la Red Juvenil Ignaciana que «son los jóvenes quienes pueden traer la esperanza a Colombia, devolverle la fe a todos aquellos que creen que este país está avocada a un destino irremediable de violencia».
Seguidamente, se realizó un recuento de cómo se ha vivido el proceso desde su acción simbólica en abril y en los meses siguientes con los encuentros de formación enfocados hacia temáticas tales como universos de violencias, identidades, respeto a la diferencia y ecología para la paz. Todo ello con el fin de visibilizar la participación de las juventudes en la construcción de culturas de paz en Colombia.

Comenzamos nuestro recorrido hacia la Parque de los Periodistas, acompañados de las miradas de estudiantes y extranjeros de la zona, al ritmo de los tambores y al son de las voces que juntas gritaban con jovialidad y gran energía “Queremos Paz”; “Quiéreme bien, Herédame la Paz” y “Somos la gente que quiere la paz”. Al llegar a este primer destino, los miembros de la asamblea organizadora del proceso leyeron su manifiesto, recordándole a los jóvenes su fuerza para incidir en la construcción de este país pero que en tan osada tarea no están solos, que la paz es la responsabilidad de todos los colombianos que queremos un país reconciliado y en paz.

Continuó la movilización en la Plazoleta de la Universidad del Rosario, la Plaza Santander, la Plaza de Bolívar donde los representantes de cada colegio leyeron sus manifiestos y realizaron diferentes actos culturales, desde canciones de rap inéditas, coplas, obras de teatro, reconciliatón, clown, batucadas y bailes. A partir de estas acciones, los jóvenes nos mostraron la importancia del arte para la expresión de sus ideas y para el impacto en los entornos que nos rodean, dejándonos claro una vez más su compromiso en la construcción cotidiana de culturas de paz y como fuertemente lo expresaron un ¡no! contundente a la violencia en todas sus expresiones, esto es, contra las mujeres, la naturaleza, las y los líderes sociales, la familia, la diversidad étnica y cultural, la opinión, la voz, las juventudes.

Cada intervención nos dejó enseñanzas de la fuerza de los jóvenes, su ánimo y compromiso, lo cual se vio expresado en las miradas de asombro, acompañamiento, interés e incluso participación de ciudadanos bogotanos que se encontraban en el centro de la ciudad quienes se dejaron contagiar por la energía jovial e incluyente de los jóvenes que participaron en el carnaval.

La jornada terminó en la Plazoleta del Colegio Mayor de San Bartolomé bajo el ardiente sol Bogotano, allí por medio de unas cartas se compartieron mensajes de esperanza para continuar con los compromisos cotidianos en el deseo profundo de construir un mejor país, diciendo no sólo “quiéreme bien, herédame la paz, sino también, querámonos bien, heredemos la paz”.

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